Aunque hay muchas leyendas sobre el origen del café, no existe ninguna constancia histórica escrita que mencione este producto antes del siglo IX.
Quizás la leyenda más conocida sobre el café sea la del pastor de la región montañosa de Kaffa en Etiopía. Según esta historia, un pastor de nombre Kaldi vio a sus cabras inusitadamente nerviosas después de haber ingerido bayas de este producto, puesto que la pulpa se metaboliza pero no así el grano que es el que contiene la cafeína.
Desde un punto de vista botánico, el café pertenece, de forma ascendente, al género Coffea dentro de la familia de las Rubiáceas.
En el genero Coffea, los diferentes cafetos se clasifican por especies y dentro de estas por variedades, siendo las especies más destacadas las siguientes:
Sin duda la variedad de más valor es la Arábica porque produce frutos de mejor calidad.
Necesita un terreno rico en minerales, una temperatura constante de 20 grados y una altitud superior a los 600 metros. Sus semillas son aplastadas y alargadas, de color verde azuladas.
Produce una bebida bastante dulce, rica en aroma con gradaciones diferentes.
Esta variedad, de granos pequeños y redondeados, tiene una buena resistencia al calor, a las enfermedades y a los parásitos. De ahí su denominación de 'Robusta'.
El sabor es un poco amargo, a veces leñoso o recuerda las especias, pero la característica principal es el cuerpo que da a la bebida.
Contiene el doble de cafeína comparado con el Arábica.